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  • keniadiazart

MANDALA-TERAPIA. EMPECÉ A DIBUJAR POR DOLOR

Esta es mi primer entrada en el blog y quiero compartir con ustedes la historia de como empecé con el arte de los (o las) mandalas. Además, es una historia que nunca cuento, por lo que solo unas cuantas personas (me atrevo a decir que máximo 3) lo saben. Y al final, ¿para esos se inventaron los blogs no? Ahí les va.


En el verano del 2015, regresaba a México después de una estancia de 4 meses en USA. Sería muy largo detallar lo que allá sucedió pero digamos que cambió mi vida en muchos sentidos. De esas terribles decisiones que terminan cambiándonos la vida.


Regresé a Cancún, donde llevaba viviendo mas de 10 años, con el corazón roto y pidiendo al universo al menos una razón lógica que justificara tanta tristeza. Mi casa de Cancún estaba infestada de termitas, no tenia trabajo, había vendido mi coche antes de irme a USA, y literal me sentía en total desequilibrio; mental, existencial y emocional.


Mi terapeuta de años, Norma (que la extraño tanto) me ayudaba en todo lo posible. Sesiones de acupuntura sin igual que lograban tranquilizar mi mente y meter en cintura mis nervios. Un día me “recetó” colorear.

-¿Y que coloreo Norma?

-Empieza con mandalas, me dijo.


Yo conocía los (o las) mandalas meramente como decoración, y por que estaban como de moda. Así que fui a internet e imprimí mandalas para colorear. Así estuve unos días coloreando sin parar. Al final, estaba dispuesta a hacer lo que Norma me dijera, puesto que yo solo quería olvidarme de mi exterior, lo que mi realidad estaba proyectando me ponía muy triste.


Una cosa llevó a la otra, y cuando me di cuenta ya había comprado un juego de geometría, un papel bonito y pinturas. ¡Yo quería hacer mis mandalas desde cero!


Tutorial tras tutorial, esto se volvió mi fascinación. Me preguntaba por que no lo había intentado antes. Lo demás pues es historia. No he dejado de dibujar, pintar y crear desde entonces. Es una terapia que cambió mi forma de percibir la vida, y sobre todo, mi forma de reaccionar hacia las adversidades.


No, la vida no se me acomodó de la noche a la mañana, pero mi cambio de paradigma y mi pasión hacia algo otra vez, me impulsaron hacia el cambio gradual, lento pero seguro. Y sobre todo feliz y en equilibrio.


Mis primeros mandalas no fueron los mas “agraciados” del mundo jeje, pero están ahí para recordarme que no importa lo obscuro que todo parezca alrededor, todo es pasajero, nada es estático. Y que todo, absolutamente todo SE ACOMODA.


Mi primer mandala. Aquí empezaba mi proceso de sanación!

Con amor,

Kenia

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KENIA DIAZ ART

Mandala design

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